En el año 1998, en una Conferencia Internacional celebrada en Austria donde se acordó crear un día que fuese emblemático para el mundo, de la importancia de cuidar y hacer un uso consciente y responsable de la energía, que es vital para la vida.
En este encuentro se debatió sobre crear estrategias para ampliar la diversificación energética a través de otras fuentes como las energías renovables y la reducción de los combustibles fósiles.
Lo importante es optimizar en la medida de lo posible la energía a través de otras fuentes mucho más sostenibles, como, por ejemplo, las energías renovables, introducir la práctica del reciclaje, usar fuentes de energía limpia, utilizar la energía solar y eólica, para coadyuvar a potenciar la eficiencia energética a nivel planetario.
Algunas acciones sencillas:
- Aprovechar las horas de luz natural para nuestras tareas que requieren más iluminación.
- Apagar luces y dispositivos eléctricos cuando no se están utilizando. Otro forma de contribuir a la eficiencia energética es mediante el uso de los LEDs en sustitución de las lámparas o bombillas convencionales. De hecho, esta alternativa puede generar un ahorro energético de hasta un 80% con respecto a la iluminación tradicional y además es respetuosa con el medio ambiente gracias a los materiales que la componen.
- En cuanto a la movilidad, priorizar el transporte público o moverse en bicicleta son la opción más eficiente. Pero existen algunos hábitos de conducción que pueden contribuir a la eficiencia energética: no alcanzar velocidades excesivas y conducir sin movimientos bruscos; no bajar las ventanillas y mantener el aire acondicionado a una temperatura media de 21ºC; y un mantenimiento adecuado del estado de los neumáticos y del motor.